Después de semanas de lluvia y cielos grises apetece más que nunca salir a disfrutar del aire libre y dejarse llevar por los colores, los aromas y esa luz especial que solo trae la primavera. Y puestos a elegir lugares donde esta estación se vive con más intensidad hay que quedarse con los jardines históricos. Este año, además, la naturaleza ha tenido una buena reserva de agua, así que todo apunta a que la floración será especialmente generosa. Rosales, glicinias, magnolios, lavandas… todo empieza a despertar a la vez y a regalar estampas difíciles de olvidar.
Entre tantos espacios verdes repartidos por el país hay algunos que, además de belleza, suman siglos de historia. Recorremos cinco de esos jardines en los que la primavera deja su versión más espectacular.
Real Jardín Botánico de Madrid

Situado en pleno centro de la capital, junto al Museo del Prado, es una visita encantadora y relajante en cualquier época del año, pero en primavera se supera y la experiencia es una maravilla. Fundado en 1755 por orden de Fernando VI y trasladado a su ubicación actual por Carlos III, este jardín ilustrado no solo guarda más de dos siglos de historia, también alberga más de 5.000 especies vivas de todo el mundo organizadas con un orden casi científico que invita tanto a la contemplación como al aprendizaje.
‘El Real Jardín Botánico de Madrid alberga colecciones de plantas aromáticas y árboles singulares de varios continentes.’
Además del estallido de color de las rosaledas en flor, los magnolios y los cerezos repletos de flores y algunas otras plantas que aportan tonos más especiales, en su trazado se descubren otras colecciones interesantes como las plantas aromáticas, árboles singulares y especies traídas de América, Asia y Australia.
Jardines del Generalife (Granada)

Aunque forma parte del complejo de La Alhambra, el Generalife tiene identidad propia (y una entrada diferente que es más fácil de conseguir y es mucho más económica). Fue concebido como lugar de descanso para los sultanes nazaríes y siglos después sigue siendo un remanso de paz. Su nombre significa literalmente “Jardín del Arquitecto” o “Jardín del Paraíso” y no cuesta nada entender por qué.
‘El nombre Generalife significa literalmente ‘Jardín del Arquitecto’ o ‘Jardín del Paraíso’ y no es difícil entender por qué’
En cuanto el sol empieza a pegar con fuerza en la ciudad andaluza, estos jardines llenos de historia se convierten en el mejor lugar pasa pasear y, todo hay que decirlo, hacerse una buena sesión de fotos. Es en estas fechas cuando el sonido del agua es más relajante y agradable, cuando el verde de los setos de arrayán es más intenso y los jazmines trepan hasta pasar los muros. Con la silueta de Sierra Nevada (todavía con nieve) a un lado y el blanco barrio del Albaicín al otro, estos jardines cuentan con unas vistas tan hermosas como sus propios rincones.
Jardines de Santa Clotilde (Lloret de Mar)

Jardines del Palacio de La Granja de San Ildefonso (Segovia)

Jardines de Monforte (Valencia)

Organizado en terrazas, con paseos geométricos, esculturas de mármol, fuentes y estanques, el jardín mantiene intacta la esencia romántica de los parques históricos. En primavera, las glicinias trepando por las pérgolas, las rosas y las magnolias en plena floración llenan de vida cada rincón.
Lo que hace especial a Monforte es precisamente su escala humana y su atmósfera recogida. No es un jardín monumental sino un espacio íntimo, casi secreto, perfecto para pasear sin prisa, sentarse junto a una fuente o disfrutar de una tarde soleada bajo la sombra de un ciprés. Una joya escondida en plena ciudad que, en primavera, luce en su máximo esplendor.